La mujer era muy blanca, con unos ojos azules que parecían que te penetran, un pelo negro largo y ermoso su vestido parecía que flotaba. La mujer me veía y me sonreí parecía que se daba cuenta que le tenía miedo por qué cada que yo sentía miedo ella me sovaba la cabeza te me decía no tengas miedo no pasa nada y cuando la mujer se hiba me podía levantar como si nada hubiera pasado.
La última vez que me pasó ya estaba tan familiarizada con el fenómeno, que deje de tenenerle miedo. Y esa última vez que vi a esa mujer por última vez, recuerdo que desperté y la mujer se encontraba sentada a un lado de la cama me sonreí y yo le regreso la sonrisa, me doy cuenta de que hace un gesto nuevo de sorpresa y de preocupación, ella se levanta de la cama me sova la caveza y se pone a llorar, se dirige hacia la ventana y la atraviesa y se va flotando por los techos.
La mujer no hacía ruido pero se le notaba afligida era como una luz caminando entre los techos de las casas.
Ya no la volví a ver y jamás volvía a tener un episodio de paraliyse sueño.
Jamás le conté a nadie esto por qué mis padres jamás hubieran creído hay que recordar que los niños en los años 60 no tenian padres tan pendientes de sus hijos.
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