lunes, 22 de diciembre de 2025

La Tragedia del Coliseo


La Tragedia del Coliseo.

Por allá del 22 diciembre de 1951, a 6 años de terminada la Segunda Guerra Mundial, una de las sirenas de aviso civil fue activada a 700 metros de Estados Unidos, Tijuana, un pueblo de 29,780 habitantes, la había activado, pero no por un bombardeo, si no por una posada. Una historia poco conocida, aunque las huellas persisten hasta hoy.
La Unión de Inquilinos de Tijuana, que apoyaba a familias de escasos recursos, decidió hacer una posada para que las familias pudieran celebrar, se pensó tener a muchos niños y sus familias, y la mejor opción era uno de pocos salones de eventos de Tijuana: El Coliseo

El Coliseo era un edificio de 1948, de 4 pisos que tenía una panadería, a la ANDA, la radiofónica XEAZ, un cine-teatro y un salón de eventos en un cuarto piso que antes había recibido eventos de la radio con grandes cómicos de renombre de la época, peleas de Box, Lucha Libre. Y en 1951, una posada.

Poco duró el gusto de ayudar a los que menos necesitan, la tragedia iba a marcar uno de los episodios más oscuros y terribles de Tijuana muy cerca de las vísperas de la navidad.

Era el 22 de Diciembre de 1951, dos borrachos se agarran a golpes en el edificio Coliseo, sin importarles que se encontraba un cine lleno de gente, y en la parte superior, un salón donde se lleva a cabo una posada para niños de escasos recursos. 

En medio de la trifulca, uno de los ebrios cayó sobre un arbolito de Navidad lleno de foquitos de colores, lo que provocó un corto circuito y las chispas de la falla eléctrica alcanzaran una de las cortinas del edificio, en consecuencia se empezaba a generar un incendio.

El infierno en la Tierra

Al principio nadie se dió cuenta, hasta que uno de los “cácaros” del cine, las personas encargadas de cambiar las cintas de películas, nota que su sala se llena de humo, al momento de percatarse de lo ocurrido ya era demasiado tarde. 

El Coliseo era un edificio completamente mal construido, se dijo en su momento que el dueño lo diseñó a como le dio la gana y decidió cortar costos, sea como sea, era un peligro.

El corto circuito provocó el apagón de luces, por lo que cundió el pánico por todos los asistentes que corrieron a las puertas, pero no se dieron cuenta de que abrían para adentro y no para afuera, por lo que muchos murieron aplastados por la avalancha de personas intentando escapar. 

Por alguna razón, las puertas de emergencia estaban cerradas con candado y cadenas, haciendo imposible la salida por ahí. Cientos de personas atrapadas con una sola ruta de evacuación.

Hubo gente que se arrojó de las ventanas intentando evadir las llamas; tristemente, los niños de escasos recursos se encontraban hasta el piso de arriba, por lo que murieron calcinados. 

Es aquí donde el valor de la gente entra en juego, muchos héroes anónimos intentaron sacar a las personas, los taxistas usaban sus unidades de ambulancias, pipas de agua privadas acudieron inmediatamente al siniestro a prestar auxilio. Fue inútil, cien hombres, mujeres y niños encontraron la muerte en ese edificio que aún se encuentra en pie.

Con el paso del tiempo, muchas personas olvidaron este suceso, pero dicen que durante muchos años, de vez en cuando, se escuchaban los gritos de los fantasmas, como si fueran un eco, pero mucha gente los ignoraba, ya que el barullo del centro de la ciudad es muy conocido.
Mito o realidad, lo que aún es un hecho, es que muy poca gente se atreve a entrar en ese lugar por mucho tiempo, ya que la sensación de tristeza se apodera de uno.

Dicen que algunas empresas han buscado comprar el lugar para levantar un nuevo edificio, pero extrañamente todos terminan abandonando los proyectos, uno de los veladores de cierta empresa interesada en esos proyectos sólo pudo pasar una noche ahí:
“Llegué a las 9 de la noche, era mi primera noche para trabajar, ya sabía lo que decían de ahí, pero casi todos decían que era puro cuento no creía en nada.

Como a las 12 de la noche salí a dar un rondín me espantaron, mi lámpara se prendia y apagaba por si sóla, me jalaban de la ropa y empezaba a oler a humo sin que nada se estuviese quemando.

Lo que me hizo salir corriendo sin importar la hora ni mi trabajo fue cuando estaba en el cuarto piso, donde dicen que quedaron los niños, sentí que me jalaban el pantalón, como si fuera alguien desde el piso, cuando volteo abajo veo una figura quemada pequeña, no se si un niño, mujer, hombre, no se, pero era horrible, me uni a los ojos y me decía ayúdame, con una voz agonizante horrible”

A la fecha el edificio sigue en pie, totalmente abandonado, difícilmente alguien se atreve a querer remodelarlo o siquiera demolerlo, la tragedia que ocurrió ahí dejó a muchas almas en pena arraigadas a esas ruinas por la eternidad.
 

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