A esa distancia, las señales que envía tardan más de 22 horas en llegar a nosotros, viajando a la velocidad de la luz. Sus instrumentos aún registran datos sobre partículas, campos magnéticos y radiación, información crucial para entender el entorno entre las estrellas.
La Voyager 1 no solo es una nave científica, también lleva el Disco de Oro, un mensaje de la humanidad con sonidos, música, imágenes y saludos en varios idiomas, pensado para cualquier forma de vida o civilización que pudiera encontrarla. Aunque su energía se agota, se estima que seguirá enviando datos hasta finales de esta década. Después, continuará su viaje silencioso, cruzando la oscuridad cósmica durante miles de millones de años.
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