Bueno sigo contando, desde niños siempre nos gusto la aventura de andar en los cerros y siempre hibamos los de siempre, mis dos compañeros mis mas fieles y queridos primos, Gerardo, Benjamin y obvio yo éramos los 3 mosqueteros así nos dice toda la familia.
Bueno el amigo de la familia, dueño del rancho siempre nos presta una cabaña en el rancho y en como es costumbre de nosotros irnos a la aventura pues nos fuimos.
Cómo les digo no recuerdo la fecha pero si el dia, recuerdo que compramos todos los víveres para nuestra aventura, como nos dedicamos a esto ya tenemos equipo.
Subimos todo el equipo y las recientes compras a mi Jeep el cual por muchos años, fue nuestro fiel corcel hasta que se nos desvielo, en una aventura. Retomamos nuestra aventura llegamos, un viernes por la tarde nos instalamos en la cabaña, teníamos mucha leña así que ensendimos la chimenea y nos pusimos agarrar cura un buen rato, nos dieron las 11:00 de la noche el cansancio, llegó y cada quien agarro su bolsa de dormir.
Al día siguiente nos despertamos muy temprano, preparamos el desayuno, y nos fuimos a caminar como es costumbre, en estos viajes. Fue un día muy interesante caminamos por varios senderos vimos una familia de colores a lo lejos también vimos varios correcaminos y las temibles víboras de cascabel.
Bueno disfrutamos, de una buena caminata y de una exploración lo bueno que el día estuvo fresco y con ligeras lloviznas, lo cual nos facilito el día. Parecía que nos habíamos puesto de acuerdo con el estado de tiempo ya que al llegar a la cabaña, empezó a caer un fuerte aguacero, lo bueno que estábamos dentro de la cabaña nos preparamos unas sopas Maruchan y a relajarse del sonido de la lluvia.
Estubimos contando chistes y contando algunas historias de terror de la Tijuana de antaño, mientras hacíamos pan en brocheta para cenarlo más tarde con un buen café.
Estábamos agarrando nuestra cura como a eso de las 11:00 de la noche, nos empezaron a tocar la puerta. Se nos hizo muy raro el dueño del rancho se duerme temprano y su casa está algo lejos, no podía ser el y el bulevar 2000 está muy lejos para que vengan caminando hasta donde nos encontramos para pedir ayuda, pero los toquido seguían y no paraba.
Nos paramos los 3 y juntos nos dirigimos hacia la puerta. Por cierto afuera seguía lloviendo fuerte, nosotros preguntamos quién y que quiere, una vos nos dice soy un viajero mi carro se quedó en el camino vecinal, ya que mi carro no es todo terreno habríamos la puerta de forma cautelosa y nos dimos cuenta de que era un solo hombre muy bien vestido, es más yo diría elegante vestía de negro con corbata negra, camisa blanca, pantalón y zapatos negros y no podía faltarle un sombrero que hacia juego con su traje. Me recordó a los hermanos cara dura, eso me hizo gracia pero me guarde el pensamiento por respeto al señor y apenas en este relato lo estoy contando.
Lo dejamos pasar pero hubo en algo que ninguno de los tres se fijó o se dió cuenta hasta el día siguiente lo platicamos. Bueno lo invitamos a tomar café y le ofrecimos pan de brocheta, el cual el hombre dijo que sabía muy bueno el pan en forma de cola de puerco.
Al momento de estar tomando café, me di cuenta de algo y es de que afuera estaba lloviendo y no paraba de llover y el hombre se encontraba seco y sus zapatos no estaban, sucios de lodo es más parecían nuevos como si jamás hubieran sido, pisado. Si traje estaba planchando sin ninguna arruga al igual su camisa muy bien almidonada, más bien parecía un traje nuevo de aparador.
El hombre comió y tomo café con nosotros contó algunas historias de la Tijuana de antaño historias que ya conocíamos que son famosas en nuestra ciudad.
La verdad el hombre era agradable y jamás nos sentimos amenazando por el.
Ya más entrada la noche nos dice me calleron bien y yo estoy de paso, en este lugar así que les contaré, algo y espero no lo echen en saco roto, dentro de 22 años habrá un gran cataclismo a nivel mundial prepárense por qué bien días turbulentos y la vida será más difícil, créanme cuándo les digo que será muy difícil ganarse la vida y todo va empeorar jamás va a mejorar. Les recomiendo que aprendan a ser autosuficiente y que vivan en los montes y cuando escuchen que viene guerra al país ni lo piensen corran al monte.
Se quedó callado viendo la fogata, hasta que Gerardo lo saco de su trance y le pregunto y que es lo que los trae por aquí aparte de querer asustar a senderista,sonrió de forma ligera y dijo vengo a ver a un hermano pero el clima, no nos dejó reunirnos.
Entonces Gerardo bromeando le dijo, lo dejaron como novia de rancho, vestida ya alborotada en su caso vestido y alborotado. El hombre se y dice pues aunque haya lluvia me presento, de todos modos vengan o no vengan mis hermanos yo siempre me presento.
Y que hacen sus hermanos y usted el hombre vuelve a sonreír y nos dice, creo que es tarde mañana les cuento y les contesto todas las dudas que tengan. Solo espero quee hagan unos huevos estrellado con tocino le dijimos cuente con ello.
Sacamos nuestra bolsas de dormir como el hombre no tenía bolsa de dormir le buscamos unas cobijas y si encontramos cobijas y almohadas se las dimos y nos agradeció y cada quien agarro su rincón para dormir.
Al despertar no se encontraba, el hombre pero en la mesa había huevos estrellados con frijoles refritos y tocino y de tomar jugo de naranja recién exprimido y café. En la mesa había una carta que decía buenos días y de agradecimiento por las atenciones les hice el desayuno, tuve que irme más temprano gracias por todas las atenciones recuerden muchachos prepárense por los que va a pasar dentro de 22 años cuidense.
Salimos corriendo no vimos a nadie nie una huella en el lodo y al regresar vimos las cobijas y las almohadas acomodadas pero como si fueran de aparador de tienda y olían a bosque. Recuerden nosostros no estábamos en el bosque si no en el monte ya que Tijuana tiene puros pastizales Tijuana es un lugar seco.
Pues desayunamos y fue cuando platicamos del hombre y todos notamos lo mismo el hombre no estaba mojado,y sus zapatos estaban demasiado limpios algo raro ya que el lodo en esta zona es muy chicloso.
Nos fuimos ese día a nuestras casas a darnos un merecido baño y a descansar. A la semana regresa dejar las llaves de la cabaña y le platicamos al dueño del rancho inclusive le describimos al hombre a lo que el dueños en tono de broma nos dijo hijos no usen esa madre les va hacer mierda el cerebro y empezó a carcajearse.
El hombre es muy estricto, y si en verdad hubiera pensado que usábamos drogas no nos permitiría usar su cabaña la cual usamos asta el años 2018 cuando un incendio forestal la quemó.